Monday, January 03, 2011

Idealogías

 

Y están las palabras que confunden y la familia amiga de todas las dictaduras, descollando por sus orígenes y por su ostentación; atrapar el sentido y dejarlo vibrando en el aire con un corte revolucionario. Y negociar y ser vencido y volver a la palestra sin dejarse engañar y preguntarse mil y una vez tomando la historia que nos cuentan , las voces que nos hacen, los escritos que nos manifiestan y la memoria que nos abarca, la adolescencia permitida, los bailes y las discotecas; el ejército ocupando los ventanales, la novia que sale con sus libros debajo del brazo, la confusión de una madrugada, el aislamiento; como si estuvieras confinado en un reducto, muerto de pena en un pozo, en plena biología amorosa y las armas a tu alrededor y tantas muertes incomprensibles como sombras de la noche, los peregrinos con sus pequeños grandes gritos de cebolla, las mujeres atadas a la mazamorra y los tanques y la falta de justicia y todo lo que nos hace sentir heridos por un pasado que mantenemos en cárceles de acero y después la pobreza y los chicos en pata y tanta escritura que se devanea entre ficción y ficción pero la locura y los tiempos de la fuerza cuando te fuiste lejos buscando un amor como puerto; un puerto que no era y un destino sin lengua, pleno de lagunas como choclos en los galpones entumecidos, como tu nombre que se merece la autorruta y el tiempo de dejar perder el tiempo en una lejanía que se muestra como resolana , en la antigüedad de las ciudades italianas, en la falsa incomodidad francesa; el falso café, el cigarrillo falso , la personalidad falsa y solitaria.

Y así gira el tiempo de los molinos, recuperando mi infancia para volver a perderla, defendiéndome como puedo de las otras versiones antagónicas, las defensas familiares que no terminan de convencerme cuando veo tanto egoísmo alrededor del mango y sé que en el fondo me asalta el conformismo y soy un pedazo de cielo mal pintado, con jarabe de ciruelas y un bigote mocho y una billetera repleta de tarjetas.

Me desnudo. Me recuesto sobre el frío catre. Tengo las uñas largas y a veces se me cae la baba . Todas las noches tengo que escribir mi propio misterio. Y no sé de donde sacar los principales secretos. Mi vida a veces se revela a la luz de sus propias oscuridades . Pero de la oscuridad, mas allá de la burguesía nace una inesperada creatividad plena de anarquía . Nosotros, súbditos de Europa escuchamos la noche del gato. Nos forjamos un destino de soja a pura fumigación y a otra cosa. Mi barrio y mas allá el campo. Y siempre mas allá el campo en la región misma del silencio, dando la leche de la diferencia, desde la imposibilidad misma de la relación, nos abarca a ambos el gaucho y yo.

Y es esto lo que discutimos en silencio. No se puede hablar bien con los legítimos dueños de la tierra. Somos usurpadores. Tenemos nuestras milicias, nuestra policia, nuestras leyes nuestras cárceles. El hombre de la tierra es tierra explotada.

Todo lo que surge de tu cultivo son manos que apenas te acechan y te gritan por dentro de tu pradera y de tu noción de caballo.

Tu poesía es desaliñada porque te has envuelto en la mierda de tu opresión para desfigurarte como un mastín ahora que cantan los pájaros y el peón duerme fuera de tu ley y de tu espacio.

SANTIAGO LINARI

Saturday, December 25, 2010

Cecilia

 

Las fresas renacerán en noviembre cuando en la casa junto al río se siembren en macetas los malvones. Quiero decir que del lado de las necesidades, en lo que a plantas se refieren siempre hay algo en mí que depende de ellas, de su estado más o menos saludable. Y para comenzar el relato vale especular con el sabor y la preparación de las tortas. Durante el cumpleaños se sueña con una familia lejana y en las sombras diminutas se recoge el chocolate y las fragancias de los acaramelados para reconstruir en las ruinas la oculta prohibición de la heladera. Es que tengo diabetes y sueño con todo lo dulce que me puedo llevar a la boca en este día. Son pocas las oportunidades que tengo de desvestirme en público y navegar haciendo el payaso y comentar todos los viajes sin sonrisa, con los idiomas quebrados , sin caléndulas ni rescate para la bombona de dulce de leche que se queda picada de espumas en el plato con la lógica precisa de un postre.

La vida será por siempre un portento de azares y cosas sin compostura, como zapatos sin remiendos para sentarse en la mesa y esperar que se enciendan las velas y murmurar la consabida cantinela del feliz cumpleaños y callar ante tanta amplitud y esperar que cecilia, con ese legitimo nombre , sea como siempre la que atrae la magia de la espera en los balcones, la que siembra de misterio la noche, con su naturaleza de divinidad profunda, a veces quebrada en llantos cuando nadie mira, con una belleza de tiempos inmemoriales cuando ella es música , sabor a café.

En el merengue de su sonrisa cecilia cosecha toda clase de frutos espumosos y le da vida a las granadas y a los cacahuetes emperifollando la cocina con sutiles labios de besos morados y sedientos, como besos perfumados que se quiebran, como caricias que se roban porque sí a la noche mas profunda.

Es que detrás de todos los preparativos esta ella guardando silencio y vos que me escuchas y me lees y todos ustedes junto al fuego, como replegados en este misterio, conversando sobre los acontecimientos futuros, el país azul que todos queremos, las venas de la rabia, la mañana y su recóndita pereza y la botánica y todo el fulgor de una rosa que termina siendo revolución en el siglo de los hambreados, en la decadencia de los hombres sin cumpleaños, sin hermanos, sin festejos.

Cecilia parece encajar en todos esos mundos. Ella pertenece al signo del acontecer como si fuera un sol que despierta entre murmullos en medio de la noche, como una luciérnaga que se enciende y me ilumina.

Y quedan las sobras de comida y los escabeches, los peces fritados y las aceitunas, quedan todas las voces ausentes, los misterios de tu voz y de otras voces inoportunas, para desacomodar los plumeros, vencedores y vencidos a la cama, me quedo con las galletitas y los mil perfumes de la cometa y la invención de la dicha y todos los pliegues sin rumbo, todas las carcajadas del tiempo en su forma de orinar sobre las personas y el deber ser y sus huellas, la máxima conspiración de los soldados ante las murallas.

Para acelerar la narración hay que despojarse de los huesos, mantener el misterio de las carnes bailando, y no dejar de reír y esperar siempre que lleguen al mundo los gaiteros, para escribir fuera del silencio.

Para escribir con el idioma de la razón se funden las palabras en el requesón del pensamiento, con la propia lentitud de unas pastillas para el ánimo y las horas pasan y es todo interminable, la constancia que deja obnubilados los corazones, leer de corrido las frases y estallar en el automatismo y pensar el lenguaje continuando con la obra merecida del fracaso, lo que nunca será, lo que quedará de lado en esta fiesta mientras les hablo, sabiendo que toda tentativa se viste de futuro y queda casi siempre guardada en los cajones donde nadie lee tus trabajos. Es mejor precisar en que se va malgastando el imaginario cuando enciendes la computadora. La realidad se impone.

Y es por esto que celebro en medio de un aquelarre, con las gotas para los oídos, mi triste cumpleaños de piezas desencajadas, de cáscaras de cartón. Mis manos tiemblan en tus manos de porcelana china y todos ustedes que miran son parte de este juego de naipes, de este encuentro entre las dunas para mejor elegir las palabras que se acomodan en los estantes sin vida, entre manzanas y uvas y bocas perezosas que sonríen porque sí, atravesadas por el mal gusto.

Y siempre queda un capullo rasgado de devenir. Los invito a murmurar por los altavoces para que todos escuchemos de qué trata el rumor de sus voces. Les señalo el camino del autentico jolgorio, cuando entre tablillas y rasguños vamos todos perfilando el mejor rostro hacia la quema. Y en este presente quedo atravesado por mis palabras, sin salida posible, intentando dar en el blanco, haciendo centro, por otras noches que se cuelan tan abastecidas y espumosas, tan llenas de llanura y de lunas redondas como pasteles para inventar la posibilidad de otra tierra donde fuera posible crecer sin mortificaciones.

Y olvidar la piedra de los castillos que hay en mi y sentarse a pensar en un balcón junto a la calle y ver surgir el rosedal, el jardín japonés, la sonrisa de cecilia, las manos de cecilia, los guantes, las estrellas y toda la admirable compañía de ustedes en los puentes, en las declinaciones, en los murmullos, las versiones para contar y reír y huir disparatadamente de la realidad, atándose a las cadenas de la ocurrencia.

Como se arma un rompecabezas o un florero en piyamas, así también se consigue intercalar las palabras y enumerar los dichos para diagramar las operaciones de la verborrea, cuando no la tragedia del esperanto, la suma de dos idiomas extraños, el disfraz que contamina las conjugaciones y la sórdida variante del verbo y su gramática.

Yo te espero del otro lado del embudo. El lenguaje es un retoño que nunca olvidaras. Este relato es una forma de sumergirte en todo aquello que sabe a tiempo presente, a sol, a distancia profunda, a marea color esmeralda o topacio, a los retruécanos de las sombras frías, las ligeras sombras que fagocitan el odio sereno bajo tierra; un odio de lombrices extrañas y nobles, que perduran en la mierda.

Yo te invito a comer de la torta de chocolate de mis míseras tragedias y ombligos para nacer como un día de hoy al más común de los territorios, solo salvado por la leche materna y las caricias de manos suaves y tibias.

Y los invito a todos para sentirme replegado en el numero cero y para estar de pie en cualquier número y para estar mal avenido, de pésimo humor, como si hubiera nacido en medio de una catástrofe, en una guerra o trinchera de un cuerpo mutilado.

Con el sabor de la aceituna mi madre se enamoraba de los pájaros consagrados y en una única canción dejaba hervir la simiente en su regazo. Todos ustedes lloraban de envidia junto a la laguna y ella en su canoa observaba los jilgueros mientras las avispas encarnaban sus dardos fulminantes y con sus aguijones asesinos maltrataban al bebé que yo era, como un desposeído de la tierra.

Y en medio de la prisa nacían los naranjos y mi madre los juntaba en su canasto de mimbre llevándome tapado en medio de los panes a la noche de los acuarios.

En una subasta me vendían para ser usado como esclavo en los tambos. Y de las vacas lecheras nacería mi único grito, la necesidad de ser amado, la raíz de todos mis sufrimientos, mis apagadas tristezas.

Cuando más reflexiono en el lenguaje más me detengo en las pausas y todo parece despeñarse por falta de imaginación o aburrimiento, la vida se estanca, las ideas se fragmentan, el cuerpo mutilado se transforma en una competencia sin voces, en busca de un liderazgo, como ocurría en los grupos.

Y no era posible pensar diferente, la voz de la diferencia era coartada, quitada del medio.

Estas cosas ocurrían en la escuela; no había verdadera psicología social, lo que había era un acuerdo tácito por mantener la cuota y mantenerse en pie; los coordinadores eran empleados de la fábrica de pensar; llevaban un maletín con unas pocas herramientas. A mi me pretendían como manifestante político. Detrás de una pobre argumentación catedrática se levantaba la codicia y el negociado. Y yo me justificaba. Justificaba mis horas de no hacer, mi necesidad de compañía, la mala hora que da detrás del silencio en todos los rincones, como si fuera un vértice o una operación de apendicitis.

Yo me llevo las manos a los labios y me toco el sexo como si fuera una cerbatana y exprimo el doloroso orgasmo de mi pensamiento como si se tratara de una nube profunda, mientras me inquieta la ola que da voces y se enmaraña en las vicisitudes del día. Yo busco la palabra que tiende a marear en las longitudes perversas del sol donde operan el fuego con agua de manillar y esconden las grullas en los pergaminos para no permitir que se encastre la realidad en una racionalidad futura. Mi única forma de explorar la escritura es a través del automatismo. Así puedo relajar mi mente y no sentirme atado a la forma. Veo caballos. Mueren caballos. Mueren de pie tomando agua. Siento que mueren como si fueran caballos. Y los veo de noche, con un fondo azul y rosa como si de pronto el sol fuera saliendo de sus cauces. El sol usando los adjetivos, firmando los escritos con los únicos caballos, con sus caballos malditos, ustedes que están sentados ahí, con un traje blanco, mirando las paredes, comiendo una medialuna.

SANTIAGO LINARI

Monday, November 22, 2004

Ficcion de gatos

Esta noche decidi visitar el cyber cafe para comunicarme con el espacio sideral de los cosmonautas de las autopistas virtuales. Y espero encontrar alguno dando vueltas para solazarme al menos pensando que logro ese cometido que es "comunicar". Me he quedao sin tinta en la lapicera y ademas mi cuaderno es demasiado privado como para exponerlo aqui. Suelo registrar todos los vericuetos de mi mente , las luces y las sombras que me hacen desfallecer a traves de la pena o el olvido. Me quedan las ganas de disfrutar esta noche un encuentro con mi queridismo lector y me gustaria llevarlo por mundos insospechados de ficcion, mas el tiempo urge y solo tengo una caja de herramientas con algunos destornilladores, clavos, martillos, punzones, pedazos de velas rotas y cajitas de fosforos humedas. Con esos elementos no puedo crear un castillo, menos, una nave espacial. Lo que si puedo crear es la ilusion de que en esos objetos puede encontrarse a lo mejor un tesoro, ya que, queridismo lector es hora de que se corten las luces, es hora del electricista, del bombero, del policia nocturno.
Mi casa huele a orines de gato. Estos gatos malvivientes orinan en su pequeña bacinilla con piedras pero las humedades entran por la ventana y es alli donde vale la pena atascarlo todo con maderas y encerrarse, porque no pienso tirar al gato por la ventana, es algo que no voy a hacer. Volviendo a mi caja de herramientas pienso que en ella se puede meter al gato, tal vez ponerle un platillo de comida y encenderle una velita, dispuesta de tal modo que sea imposible que se queme la cola. Quitamos del medio los destornilladores, volvemos a encender las luces y acomodamos la caja encima de la heladera donde duermen sendos bocados de brotola que por supuesto el gato olfatea con delicia. Y ahora si que viene el juego. Desarmamos la heladera con el destornillador y la colocamos en el patio, abrimos su puerta, metemos la caja de herramientas con el gato adentro y la volvemos a enchufar. Al poco tiempo se sentira como el gato se relame dentro de la caja e intenta salir de ella para comerse un rico bocado. Pero hete aqui que mientras uno juega los vecinos llaman a la policia nuevamente, que vienen con redes para atraparme en nombre de la sociedad protectora de animales.
Que hago? pues me quito los zapatos, tomo la escalera , la linterna y me subo por los techos con la caja, con el gato, los clavos, los destornilladores y los punzones y las velas y luego pues corriendo por los techos me meto en las interminables cocheras de la torre de al lado de mi casa, alli me escabuyo en uno de los poderosos autos ultimos modelos y salgo por la puerta principal derribando los portones y tocando bocina, sacando un pañuelo blanco por la ventanilla, como si llevara un herido. La heladera quedo encendida con algunas botellas de vino blanco. Y como la policia ya no encuentra al sospechoso por ninguna parte se entrega a la aventura de catar los vinos y tomarlos uno a uno. Final, terminan todos durmiendo en mi cama y yo paseando por el obelisco, tratando de encontrar un negocio para comprar unas fetas de jamon y sintiendo el olor tenebroso que emana de la caja cuando el gato ha decidido echar sus desperdicios alli. Bueno, esta era la ficcion que queria compartir. Total, abarrotado de bròtola y merluza el gato inconmovible termino manchando su pelaje con estiercol y yo comiendo fetas de jamon y queso en parque lezama ya sin poder volver a mi casa.
S.L

Tuesday, August 17, 2004

Aguas adentro

Y en las atormentadas vias marinas
glaciares y alambicadas
los labios en tu espalda
las cosmicas llanuras de tu mirar
reblandecida al alba
tu andar otoñando al sol
confabulando los astros marinos
las tierras serpentinas
y el agua colmada de nenùfares.
nenufares

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marc chagall

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Hace unos años

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Marc chagall
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De madrugada

Y las nuevas imaginaciones, cosmos de soledades, pero tus ojos, tu mirada y nada mas que eso (que se multiplica) que se disgrega y se atomiza, siempre tus ojos, siempre tu mirada, las nobles manos encontradas, los sitios de encuentro y desencuentro y volver a si y renacer entre cosas embrolladas, entre libros amontonados y pinturas.
Son las cinco de la mañana, todo el mundo hace el amor, todo el mundo duerme, todo el mundo muere en los hospitales, los ricos y los pobres, como en las islas galapagos, las extrañezas en los suburbios, en las villas miserias, te cuento que.
Y luego hay gente a mi alrededor, juegan juegos estupidos que yo por viejo ya no soy capaz de comprender. Y yo seria otro de ellos, de estos jovenes que no pueden dormir (de marihuana, dice la cancion, estos de estopa), los sueños que tienen y sin embargo trabajan, la pasan bien.

Monday, August 16, 2004

El diluvio

Y las estridencias, los cumulos, las carcomas, todo lo que se esconde en los cajones apretados, las viejas fotografias sepia, los diarios intimos, las enaguas en esas habitaciones huecas, de luces amarrillentas, donde juguetean las ratas encima de la cama, hurgando en los hocicos de la muñeca de trapo. El queso roido en las estanterias, la voz de cinthia que llama desde lejos abriendo las puertas de los espejos, el agua, sobre todo el agua azul marina, verde esmeralda.
El agua que se escapa por debajo de las puertas haciendo olitas, el agua que hierve y bulle de vapor en las bañeras, en los baldes, en las palanganas. Agua de flor , agua de florero, agua de hamamelis, de perfume parisino, todo entre el rojo de las polleras replegadas para la fiesta y las valijas negras recien hechas; valijas atestadas de ropa , de calzones, de cartas de amor, de rouge, de serpentinas, con el manual del amatorio, el libro de los navegantes y las estamapas religiosas, a pesar que.
Y al mismo tiempo pensar en esa ciudad maldita, las inundaciones, los viejos, todo desboradado, fuera de orden, la gente en los tranvias, en los trenes, niños medios muertos en las veredas y la casa con su gato y su reloj y su bote y sus remos para salir rajando. Todo en la hondonada del placer, las camas flotando, los viveres en la superficie del agua pudrièndose, las vertebras de los perros, el llanto de los bebes aferrados a los gatos que miran con sus ojos descomunales como el vendaval se lo lleva todo. Hay perfume de paris, agua de hamamelis; si habia una ciudad llamada como macondo, que se la lleva la vida , que se la lleva el viento, donde todos quieren vivir y conservar los suyo, lo negro y lo blanco y lo de colores tambien, por esas luces que aun perduran en la noche, cuando ellos desde los techos se desangran en un grito por un plato de comida que les trae la gendarmeria. Y las cartas de amor y las sabanas blancas flotando en el agua podrida, agua de estanco, agua de perfumes de un pais que se llevo el viento.

SANTIAGO LINARI
Y habra cangrejos que teñiran el mar de albor
sin comidas en los platos
el agua salada contempla
rojos cardumenes de sueños
las pinzas estomacales te quiero
los derruidos pàrpados
y una làmpara a tu costado
junto a la playa.
Habra cenas otoñales en timidos encuentros de bestias
tocandonos por debajo de la mesa
con los pies
las copas elevadas
pielagos de frutillas hembra
del sabor de la naranja.
y atadas al arbol las venas al sol vivientes
estremecidas.

SL

Onirismo

Onirismo

Poema en prosa

Siembra sera lo que recurrentemente reaparecerà en los campos labriegos, abundancia en la desdicha, una linea arada interminable, un millon de gaviotas volando con frenesì, y las manos envejecidas y trastornadas, envueltas en manteca y miel, para la noche de las eternas picazones de abejas si conoces el olor de los pinos y la sombra que dan.
Y luego el tiempo detenido en tarde, el pequeño pueblo adormilado entre pequeñas placitas y cemento, la verbena, el jardin de rosas, los cielos agujereados y negros, la iglesia, el viento.
Y todo se lo llevara el viento.

Anochecido

A estas horas ya tengo borrachera de noche, me he quedado horas enteras tratando de poner en marcha el reloj y no he podido, me he devorado (compartiendo con mi gata) unos sandwiches de milanesa, luego de leer un articulo sobre el hambre que me puso los pelos de punta. Asi que se me van cerrando de a poco los ojos, es como una niebla que va apareciendo en mi lagañosa mirada y por suerte el cyber cafe esta tranquilo, ya casi no hay nadie, la gemte hace el amor en sus casas, todos bebidos de cerveza y anis o whisky